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Valledupar: ¿Distrito naranja?

Por Carlos César Silva.

El pasado 15 de junio, durante un conversatorio que se realizó en la Universidad del Área Andina, sede Valledupar, al cual asistieron académicos, políticos y empresarios de la región, surgió la iniciativa de convertir a la capital del Cesar en un distrito o en una ciudad naranja, utilizando a la música vallenata como un imán para consolidar este propósito.

De antemano la idea me parece formidable, pero creo que es oportuno hacer algunas precisiones y sugerencias. Comienzo afirmando que el tramite para transformar a Valledupar en un distrito, no solo puede resultar complicado y tedioso, sino también contraproducente, pues la administración municipal tendría que asumir unas obligaciones estructurales y financieras que tal vez no está preparada para cumplir. El escenario es sencillo: se crea una categoría especial y la burocracia aumenta, pero el presupuesto sigue igual.

En efecto, me resulta más sensato el otro camino que se planteó en el mismo foro: la inclusión de un artículo en el Plan de Desarrollo del gobierno de Iván Duque, que permita transformar a Valledupar en un piloto de ciudad naranja. Esto no solo requiere menos tramites, sino que es menos riesgoso para la administración. Sin embargo, pienso que el proyecto no debe limitarse al concepto de economía naranja que crearon Felipe Buitrago e Iván Duque.

Por otro lado, debo expresar que Valledupar no solo es música vallenata. Aunque existen unos datos que demuestran cómo el folclor de Rafael Escalona y Leandro Díaz, impacta de manera positiva en la economía local, sería un error seguir mostrándonos ante Colombia y el mundo como una ciudad que solo produce vallenatos, cuando realmente tenemos otros atributos muy valiosos para mostrar: Casa Arte (pintura), Walter Arland (escultura), Maderos Teatro (teatro), Nina Marín (cine), Alonso Sánchez Baute (literatura), Alejandra González (fotografía), Darío Valencia (moda), Típicos Eloy (gastronomía), Editorial Terrear (editorial)…

Por supuesto, el vallenato es nuestro atractivo principal, pero hay que acompañarlo con otras iniciativas culturales y artísticas que permitan diversificar más este proyecto. Además, debemos aprovechar al máximo nuestras riquezas naturales, pues tenemos el potencial para afianzarnos como un foco de turismo sostenible: el río Guatapurí, el balneario La Mina, la Sierra Nevada, los relucientes cañaguates, la variedad de aves…

De manera que propongo ampliar más el ámbito de acción: no reduzcamos a Valledupar solo al concepto de economía naranja, sino que más bien trabajemos por la armonización de la cultura, el turismo y el medio ambiente. Esto hay que consolidarlo como un objetivo colectivo que vincule al sector público, a las empresas privadas, a la academia y a la sociedad civil. Se trata de tener un horizonte como municipio, de hacer un acuerdo sobre algo básico.

Para flaquear el desempleo rampante que produce hambre, frustraciones y crímenes, Valledupar no puede continuar con una economía reducida a la ganadería, a la agricultura y a la minería, sino que debe consolidarse como una ciudad cultural, turística y ecológica. Esto produciría un crecimiento económico alrededor de los hoteles, los restaurantes, los bares, los monumentos, las artesanías, las casas museo, el ecoturismo, el transporte urbano… No, no se trata de una simple comercialización de la cultura y la geografía, la idea es dignificar la creatividad de los valduparenses generando unas formas de vida sostenible.

Twitter: @ccsilva86

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El juego de las obstinaciones

Sobre la perversidad electoral

El 27 de mayo se realizarán las elecciones presidenciales. Según las distintas encuestas, habrá segunda vuelta. Duque y Petro son los favoritos para disputar esa fase definitiva. Por supuesto, será un enfrentamiento fulminante entre dos extremos políticos: Derecha VS Izquierda. Desde ahora se vislumbra un panorama agobiante: la polarización se profundizará, los estigmas terminarán de deshumanizar el debate democrático y el miedo se afianzará como el argumento más poderoso.

Duque, llevado de la mano por Uribe, su mentor, aglutinaría a la elite política y empresarial del país. Petro, a pesar de su soberbia, consolidaría a su alrededor a los diferentes sectores alternativos: a los Verdes, al Polo y a una fracción del Partido Liberal que apoya con ahínco el proceso de paz. En ese último tramo hacia la Casa de Nariño, Duque tendría cierta ventaja sobre Petro porque contaría con el auspicio casi absoluto de aquellos que siempre han manejado el poder burocrático, electoral y económico en Colombia.

Para equilibrar la balanza en la segunda vuelta, Petro tendría que matizar su discurso de confrontación social, aproximarse al sector empresarial con un mensaje de tranquilidad y despegarse de su actitud mesiánica, caudillista: la democracia no exige redentores, sino que necesita ciudadanos responsables. El fervor popular que Petro ha inspirado, resultaría insuficiente para llegar a la presidencia. Si él de verdad quiere derrotar al discípulo de Uribe, tiene que liderar una concertación política que incluya a un sector progresista de la derecha y a algunos empresarios.

Aunque hoy no parezca así, Santos podría tener una significativa capacidad de juego en la segunda vuelta. Con el escaso poder burocrático que todavía tiene y la fidelidad de cierto segmento de la U, el saliente presidente podría aportar la carta que nivele o incline la balanza. De él, que es un príncipe maquiavélico del Siglo XXI, puede esperarse cualquier cosa: su apoyo a Duque o a Petro. Sin embargo, parece que le convendría más darle un espaldarazo al candidato de la Colombia Humana, pues su pelea con Uribe es inmarcesible. Además, necesita salvaguardar el acuerdo de paz con las Farc, que es su máximo legado.

Ahora bien, más allá de lo inevitable que parece el escenario final de Duque VS Petro, resulta oportuno señalar que las encuestas podrían ser rotas, tal como ha sucedido recientemente en otros certámenes electorales: el Brexit en Reino Unido,Donald Trump en Estados Unidos y el Plebiscito en Colombia. De modo que no hay que descartar las sorpresas, el sufragio tiene unas dimensiones complejas que hace de las elecciones un evento impredecible, enigmático.

Dos factores harían que los pronósticos de las encuestas fracasen. En primer lugar, el voto espontaneo, que se divide en dos: los indecisos que definen por quién votar la última semana y los silenciosos que no quieren o les avergüenza manifestar por quién votarán. Se trata de un sufragio que discurre entre la razón y la emoción, que no tiene un compromiso partidista. Podría beneficiar a los candidatos que más mueven las pasiones y la opinión pública: Duque, Petro e incluso Fajardo, que está más bien en la línea de la cordura (o la tibieza).

Cualquiera de ellos podría aumentar el porcentaje de sus votos de una forma sorpresiva, rompiendo así los sondeos que se realizarán antes de la primera vuelta. Por ejemplo, Duque podría quedar tan próximo al 50% de los votos, que su victoria en la carrera final sería inevitable. Petro podría quedar tan cerca de Duque (cuidado hasta por encima), que aumentaría el entusiasmo popular y haría menos incierta su opción de llegar al máximo cargo del Estado. Si Fajardo consigue vigorizar el animo de quienes no quieren a Duque, ni a Petro, ni a Santos, podría meterse a la disputa por un cupo a la siguiente etapa.

En segundo lugar, está el voto de las maquinarias. Aunque no es mentira que el pupilo de Uribe cuenta con el apoyo de varios caciques, Vargas Lleras, el hombre de Santos, sería quien podría dar la sorpresa a través de las empresas electorales de los gamonales que son fieles a su campaña. Según las encuestas, Vargas Lleras no pasa del 10%, o sea que sacaría menos de 1.500.000 de votos. Si Vargas Lleras aceita las maquinarias y saca más de 3 millones de votos, rompe las encuestas, así no alcance un cupo para la segunda vuelta. Su caso resulta curioso, hoy parece un candidato inviable, pero con tal que pase a la fase final contra Duque, su favoritismo sería imparable, pues agruparía a un sector de la derecha, a la mayoría del centro y a la izquierda que teme que Uribe vuelva al poder.

Aunque es un contexto poco factible, una segunda vuelta entre Vargas Lleras y Petro, sería casi igual que entre Petro y Duque: eso sí, Santos le ganaría la partida de antemano a Uribe. Por otra parte, De La Calle está como aquel equipo de futbol que queda eliminado anticipadamente y tiene la obligación de jugar el último partido para no recibir una sanción.

Sobre el porvenir de Colombia.

Ante esa mecánica perversa que carcome los principios nobles de la política (el llamado “deber ser”), la ciudadanía tiene que reaccionar democráticamente. Hay que salir a votar el próximo 27 de mayo con sensatez, entusiasmo y tranquilidad. El abstencionismo no puede volver a triunfar: el 53% de los colombianos no acudieron a las urnas en las pasadas elecciones al Congreso. Así como el voto es un derecho, también es un deber que el pueblo tiene con sus instituciones, sus recursos públicos y su porvenir.

Antes de marcar el tarjetón, hay que reflexionar sobre el futuro de Colombia, las propuestas de cada uno de los candidatos y la necesidad de hacer realidad unos conceptos fundamentales que están en la Constitución de 1991:

  1. Materialización del Estado Social y Democrático de Derecho, que es una formula política que le da primacía al bienestar del ser humano (Art. 1).
  2. Promoción del libre mercado bajo la supervisión del Estado (Art. 334).
  3. Respeto a la propiedad privada, comprendiendo que es un derecho que tiene una función social y ecológica (Art. 58).
  4. Humanización del servicio de salud (Art. 49).
  5. Garantizar el derecho a un medio ambiente sano y la participación de la comunidad en las decisiones que puedan afectarlo (Art. 79).
  6. La educación como un motor de transformación social (Art. 67).
  7. Rotación en el poder para evitar los caudillismos. El próximo presidente gobernará por cuatro años, se acabó la reelección (Art. 197).
  8. La libertad de expresión como fuente de desarrollo individual y colectivo (Art. 20).  
  9. La paz como un derecho, un deber ciudadano y un propósito del Estado (Art. 22).
  10. Protección de la diversidad étnica y cultural de la nación (Art. 7).

Finalmente, hay que examinar con cuidado los intereses que cada candidato representa. Todos hacen parte de un juego de obstinaciones. Nada les interesa más que su ego, que su propia historia. Su codicia es superior al afecto que dicen sentir por Colombia. Al fin y al cabo, así son todos los políticos. Por eso resulta necesario sospechar de ellos, no idolatrarlos, ni endiosarlos. No olviden, la duda conduce a la certeza, así que el voto debe ser un acto de libertad y de conciencia crítica.

Bonus Track: Se necesita reformar ciertos aspectos de la parte orgánica de la Carta Política para robustecer el sistema de pesos y contrapesos: un presidente menos poderoso, un Congreso más independiente y una justicia eficiente, rápida y despolitizada.  

Twitter: @ccsilva86

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Profetas del pasado

Por José Luis Bustos Reales

Hace 4 años, para estos meses, mi oficina se convirtió en sitio de reunión de muchos de mis amigos, convocados por la fiebre común de la política…

En ese tiempo, me atreví a pronosticar que Santos se reelegiría presidente aún después de un resultado tan aterrador para él, que después de la primera vuelta le vio el rostro a su máxima pesadilla: Uribe, en cabeza de Oscar Iván Zuluaga le acababa de sacar medio millón de votos de ventaja y como ellos mismos lo dijeran, lo iban a sacar a patadas del Palacio Presidencial. Dije que Santos se iba a recuperar y le iba a sacar por lo menos un millón de votos de ventaja en la segunda vuelta.

Mis amigos me dijeron más o menos lo que me están diciendo hoy, cuando pronostico que Germán Vargas Lleras va a llegar a la segunda vuelta y va a ser presidente…

En política lo más fácil y al tiempo lo más tonto, es ser profeta del pasado, es decir, que una vez ocurridos los hechos es muy sencillo pasar al papel del riguroso analista que tiene las explicaciones de los por qué y los para qué de lo sucedido…

En la política lo único que no se puede poner en duda es lo que ya pasó, de modo que ésta se convierte en el arte de interpretar los hechos cumplidos, y en ese terreno es tan fácil analizar, que cualquier tonto puede hacerlo y, es más, todos los tontos lo hacen.

La difícil, la de pronosticar, a riesgo de la imagen, la reputación y la credibilidad, son muy poquitos los que se arriesgan a hacerlo y yo soy uno de ellos.

Hace 4 años mis amigos, tal como hoy, dijeron que mis pronósticos eran demenciales…

Pues bien, revisemos un poco los datos:

Santos en primera vuelta hace 4 años obtuvo 3.310.794 votos, mientras Oscar Iván Zuluaga con 3.769.005, le superó por 458.211 votos.

Apocalíptico.

De esta foto, nadie apostaba un peso por un presidente con el sol a sus espaldas y enfrentado al hombre más popular de la historia reciente: Álvaro Uribe Vélez…

Además, las firmas encuestadoras del nivel nacional, en sus últimas mediciones antes de la segunda vuelta, de las 5 que publicaron, tres (Centro Nacional de Consultorías, Gallup e Ipsos – Napoleón franco) daban a Oscar Iván Zuluaga ganador en segunda vuelta, mientras que Datexco y Cifras & Conceptos daban ganador a Santos …

Mis amigos insistían en que remontar un resultado de esa magnitud en 15 días era imposible, y menos cuando yo insistía en que le sacaría una ventaja a OIZ de un millón de votos. Eso, en otras palabras, era incrementar casi un millón y medio de votos en 20 días…

Les pedí todo el tiempo que revisaran las votaciones: Santos había perdido en Bogotá, pero había ganado en toda la costa norte colombiana…

Y el punto no era ese en realidad, el punto era que la costa en la primera vuelta, sencillamente no votó.

Santos enfrentó la segunda vuelta con un revés de casi 100.000 votos en Bogotá, y una ventaja débil en la costa norte: Superó en votos a Zuluaga por 117 mil votos en Atlántico, 31.500 en Cesar, 21.280 en Bolívar, 91.600 en Córdoba, 28.700 en La Guajira, 64.00 en Magdalena y 30.689 en Sucre. Todo eso sumaba una ventaja global en la costa norte de unos 386.000 votos, que no representaban ninguna esperanza, máxime con el panorama bogotano…

Sin embargo, la segunda vuelta vino y lo que sucedió no es para creer en milagros políticos, sino para comprender cómo es que funcionan realmente nuestras elecciones…

La costa en la segunda vuelta, como por arte de magia, tuvo un despertar democrático que la llevó a triplicar su participación en la fiesta democrática en materia de votos: Atlántico se reportó esta vez con unas ventajas a favor de Santos como para comprar el baloto: 402.000 votos de diferencia a favor del presidente candidato: Cesar sumó 77.000, Bolívar 97.000, Córdoba 170.000, La Guajira 74.000, Magdalena 141.000 y Sucre 73.000. Eso, vecinos y amigos, es nada menos que 1.034.000 votos de ventaja…

Y en la Bogotá Humana, donde perdió por casi 100.000 votos, el resultado de la segunda vuelta fue que Santos pasó de menos 100 mil a una ventaja de 262.000 votos, y ya miraremos que significó eso:

En segunda vuelta todas las fuerzas de la primera que no pasan, tienden naturalmente a buscar la esquina que más se les parezca, pero eso no es todo; también están los arreglos, las conveniencias, las tradiciones, por decirlo así…

En la segunda vuelta, para no ir más lejos, entre la costa norte y Bogotá, le aportaron a Santos una ventaja de casi un millón trescientos mil votos y el resultado final, sumando y restando todo el país fue que Santos se religió con una ventaja de 911,086 votos: Si. Casi un millón de votos de ventaja…

¿Qué OIZ creció? Desde luego. Ambos crecieron, pero entre Bogotá y la costa norte le dieron a Santos una cómoda diferencia con la que nadie contaba…

¿Y ahora es diferente?

La única diferencia entre hoy y hace 4 años es que la maquinaria no se puede dar el lujo de esperar la segunda vuelta: Esto lo tienen que arreglar ya, porque esta es la elección de todos los miedos, con la salvedad de que ya no son solo los miedos de los electores los que juegan sino los de la mismísima clase política tradicional, que sabe que, en un descuido, se puede meter un Petro con un Duque, o con Vargas Lleras…

En serio, este país solo ha elegido un caudillo en su historia, y para explicarlo me apoyaré en la definición de la enciclopedia virtual que dice que: Aunque en un sentido amplio este término se utiliza para cualquier persona que haga de guía de otras en cualquier terreno, el uso le ha dado a la palabra caudillo una cierta connotación política. Por lo general se emplea como referencia a los líderes políticos de los siglos XIX y XX…

Mejor definido para donde.

Colombia eligió un caudillo del siglo XX en 2008, Álvaro Uribe Vélez, que gobernó como quiso y a sabiendas de que los votos de esa condición son difícilmente endosables, modificó la constitución para quedarse 4 años más en el poder y casi, de no ser por las cortes que ahora quiere eliminar, lo hace por un tercer período y se vio obligado a ayudar a elegir a una persona que no le inspiraba confianza…

Y con razón.

Cuando Santos dejó claro que el presidente era él, Uribe le declaró la guerra a muerte y hoy de nuevo, pero en cuerpo ajeno, vamos a elegir entre Uribe y Santos otra vez…

Solo que las cosas hoy no pintan para que nadie se ponga a esperar a ver que va a pasar en la primera vuelta: Sin eufemismos, hay que dejar claro que aquí no se está peleando una ideología ni un modelo económico: Como lo explicara taciturno y desencantado el protagonista de cien años de soledad en el acto de rendición de las guerrillas liberales de la Guerra de los mil días:

…el coronel Aureliano Buendía lo interrumpió con una señal. «No pierda el tiempo, doctor -dijo. Lo importante es que desde este momento sólo luchamos por el poder.»”

Aquí lo que está jugándose es el miedo a perder 8 años de poder que ha usado a sus anchas el gobierno de la Unidad Nacional. 8 años de ministerios, altos cargos, embajadas, consulados, 8 años de contrataciones que en últimas son el sustento mismo de ese poder…

Y lo que la amenaza uribista representa es el mismo miedo de ellos de otros 8 años sin eso, que les supo tan bien, que tanto anhelan recuperar y del que tanto guayabo sienten…

Pero también están los nuestros, solo que nuestros miedos son más simples: El castrochavismo, los rayos homosexualizadores, la ultra derecha, la venezolanización, las motosierras…

Lo que sea que les sirva para que escojamos el menor miedo, en la suma de todos nuestros miedos, pero eso, también es una falacia: esto es de matemáticas, no de electores despiertos…

En realidad, Uribe (quizá el único que tiene un miedo real, porque sabe que los expresidentes en el mundo están cayendo presos como moscas), sabe que sus 20 senadores con sus 32 cámaras, bajo el entendido que el siempre promiscuo partido conservador lo acompañe en pleno, solo logrará 35 senados y 53 cámaras, para un total de 85 credenciales del congreso a su favor, sin que se vislumbre por donde pueda arrastrar una más…

Y Vargas Lleras, es decir Santos, cuenta desde ya con 55 cámaras al sumar la U con Cambio radical y en el mismo orden 30 senados, lo que hace exactamente el mismo número de credenciales para ambos:

85 para cada uno, pero no se puede olvidar que los senados de Uribe, excluyéndolo a él, no alcanzan n i siquiera los 30,000 votos en promedio y son 19.

A la segunda vuelta van a ir las dos grandes coaliciones: Uribe – Partido Conservador y Cambio Radical – Partido de la U.

Lo que va a pasar en la segunda vuelta ya nos lo mostraron los debates: Las 35 cámaras liberales y sus 14 senados se van para donde Vargas Lleras, y si los demás de la primera vuelta dan un paso al costado, lo que no se vaya a Abstención o a Voto en Blanco, se va a donde lo que represente el freno para Uribe: Vargas Lleras.

De manera que esta especulación, que fundamento en la historia de nuestra democracia me lleva a concluir estos escenarios:

Si Petro va a la segunda vuelta, el que pase con él será el presidente, porque a nada le tiene más miedo la estructura política de este país que a un cambio del status quo: Todos se alinearán contra él.

Si Duque pasa a la segunda vuelta con Vargas Lleras, el presidente es Vargas Lleras, porque hasta los conservadores más vergonzantes se volverán cambia pieles, porque de lo que se trata es de no soltar esos incentivos que hace 8 años detentan y que saben muy bien que este Uribe siempre pendenciero y vengativo, de nuevo en el poder, de esa mazorca no les dejará ver un solo grano.

No existe cosa tal como Bloque Histórico contra el uribismo, lo que existe es una confrontación por el poder, el poder es dinero y parece que el que peor lo reparte es Uribe, eso les da miedo…

Y sí. El miedo más grande es Uribe.

Por todo.

Twitter: @jlreales 

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Listas, cámaras, acción

"Compadeced a la nación cuyo estadista es un zorro,

Cuyo filósofo es un prestidigitador

Y cuyos hombres fuertes aún están en la cuna."

Khalil Gibrán Khalil.

 

Inicio este artículo con los versos inmortales, de El Jardín del Profeta porque sé que mis palabras pueden ser mortales para mí…

¿Cuándo perdimos el rumbo, cuando renunciamos a la dignidad, cuando nuestra virilidad se convirtió en ofrenda para una casa mafiosa?

(Mafia en siciliano significa secreto, cerrado, y como nada se sabe de lo que esa casa decide, esta es la aclaración)

El clan Gnecco a la cabeza de su matrona ya casi cumple las bodas de plata dictándonos  los destinos. Primero fue Lucas, dos veces gobernador, luego Pepe, dos veces senador, también Popo, innumerables veces diputado, también Luis Alberto, representante a la cámara y luego gobernador, Y hay que meter a Rafael Bolaño, cuñado, y Franco Ovalle, actual gobernador…

Todos tienen un elemento en común: Sus caminos confluyen en la Mama grande, doña Cielo Gnecco, dueña de nuestros destinos.

No ha ostentado jamás un cargo de elección popular, pero elige y no lo disimula; fue Primera gestora social en tiempos de su hijo y es la dueña absoluta de todo el ámbito político en el Cesar. No lo esconde, no le da pena, se siente orgullosa…

Es la dueña del poder y eso la convierte en la dueña de las oportunidades, es la dueña de nuestra gobernación y eso la hace dueña de la credencial del senado, la propietaria de dos de las  cuatro cámaras que elige El Cesar y por lo tanto la única interlocutora válida en el gobierno central.

Eso nos deja a todos en una triste condición de peones en el departamento; el clan con su caporegime  a la cabeza nos marca, año a año con el hierro de su finca, nos cambia cada cuatro años de capataz y sigue reinando sobre nosotros, que ciega y torpemente seguimos ayudándole a cerrar las puertas del futuro a nuestros hijos y nietos, seguimos votando por quien ella diga, tal cual la Mama Grande de García Márquez.

Se acostumbró y se siente cómoda con esa mala costumbre, a que ella nos pone dos cámaras y un senador…

Bien: Hoy yo le pido al Cesar que despierte y le quite con los votos lo que ella nos impone con su dinero.

Hoy nos quiere poner a elegir a un Eliecer Salazar a la cámara, y pretende que le reelijamos a su sobrino José Alfredo Gnecco al senado, para que después elijamos al que  a ella le dé la gana como gobernador.

Pues bien, yo propongo que le hagamos el mandado al revés.

Hoy su cámara Eliecer Salazar, no la tiene tan clara; es muy evidente que es una marioneta en manos de la gran señora y las cuentas para senado no las tiene tan fáciles como antaño. Eliecer no solo no pega, es un hombre que dejó pasar la edad y dejó pasar su hora; siempre arrodillado ante la matrona, tantas veces ha declinado sus aspiraciones que su eslogan de campaña da cuenta de sus rodilleras: Ahora Si…

Entre cómico y patético.

Y ya tenemos que decirle que no, que Ahora NO.

Cristian José Moreno decidió hacer un ejercicio de dignidad sin arrodillarse ante el clan: Yo le pediría a los votantes de la U que acompañen a este muchacho que se rebeldizó y dijo que no va con el senador del clan mafioso: Para votarle a Eliecer, es mejor mil veces que se le vote a Cristian.

Las cámaras no son el espacio en el que el clan de la doña se siente más cómodo: Un Ape Cuello que se la está jugando seriamente por dos curules no es ningún chiste para contar en salones: Eso la tiene pensativa; está más cerca Ape que ella de las dos credenciales y tiene serias posibilidades de llegar a Bogotá con más  votos en su lista abierta por el partido conservador que Jose Alfredo con la U, y bien complicado resulta que una cámara llegue al capitolio con más votos que un senado…

Lo que va a pasar aquí está  para alquilar balcón: Por vez primera la Doña no tiene tan claros los caminos para imponer su senado…

Didier Lobo  aspira y no es en broma, Jose Alfredo aspira, pero no  está solo… Metamos en la cuenta a otro personaje que va a jugar y al cual el clan le teme mucho: Álvaro Uribe Vélez, que es candidato independiente en todos los departamentos del país, todo eso sin contar que los candidatos de afuera se llevan más del 50% del potencial electoral…

Hay en juego también una inteligencia portentosa que nadie puede dejar por fuera de los cálculos: Sergio Araújo Castro, que si bien malogró su primer pinino político a la alcaldía de Valledupar, es un hombre que sabe mucho, y entre las muchas cosas que sabe, sabe que todos sabemos que de él podemos esperar diez veces más de lo que esperamos de todos nuestros congresistas sumados en el recinto máximo de la democracia, y el Centro Democrático no es cosa de juego en el Cesar…

Las cámaras, si se piensan fuera de contexto, son una para la doña en cabeza de Eliecer y la otra para Ape cuello y los casi 40 aspirantes tendrán que pelearse las dos que quedan…

Y qué tal que este departamento despierte y le vote a Cristian y no a Eliecer? Qué tal que Delwin, muy serio candidato del PC le pegue al perro? Qué tal que la gente decida sacudirse y no votarle a Salazar? Qué tal que Jaime González logre revivir el fervor que le otorgó más de 40 mil votos en Valledupar? Qué tal que a Arturo finalmente le suene la flauta?

Yo en todos los escenarios veo más cerca de las dos credenciales de cámara a Ape Cuello que a Doña Doña, y siempre con más votos en su lista de cámara que ella en su senado, pero lo que aquí ocurrirá solo está en  manos del elector.

Eliecer ni es renovación ni es liderazgo, Jose Alfredo Gnecco no sería digno de desatarle una sandalia a Sergio Araújo en inteligencia, el clan Gnecco se pasó de piña con sus espacios cerrados para todo lo que no sea servilismo para ellos…

Jaime, Fawzi, Iván y Cristian son la sangre joven, ¿por qué nos vamos a condenar con viejos que ya demostraron con creces que su utilidad es nula?

¿Qué tal si entre todos le decimos de una vez por todas que ya no más a Doña Doña?

Las líneas de Silvio son inmortales hoy para la Doña Doña:

Ojalá que se acabe la mirada constante

La palabra precisa,

La sonrisa perfecta…

Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz…

Quizá así en Valledupar y el Cesar podamos tener de nuevo un Cielo transparente, bonito, diáfano y que nunca sea una amenaza para nadie...

No ese Cielo oscuro, amenazante y funesto que hemos tenido que vivir en casi un cuarto de siglo por cuenta de votos más comprados que convencidos.

La cita es en las urnas.

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