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OPINIÓN (16)

La salud de los miserables

1. Las muertes.

El pasado 17 de septiembre, el programa Séptimo Día de Caracol Televisión, emitió una investigación bajo el interrogante categórico: “¿Tiene relación la muerte de 16 recién nacidos con medicamento falsificado dado en Clínica Laura Daniela en Valledupar?”. El informe produjo dolor y furia entre muchos vallenatos, pero también vergüenza, sí, vergüenza porque tuvo que venir un medio nacional a visibilizar algo que se está pudriendo delante de nuestras narices: ¡solamente así fuimos capaces de reaccionar! Solo así.  

Asimismo, causó pena que Colombia se diera cuenta que el Cesar tenía una secretaria de salud enoffside, ajena al sufrimiento de las progenitoras que perdieron a sus hijos. Como funcionara departamental, Carmen Sofía Daza se hizo el haraquiri con sus miserables argumentos: “Ninguno de los bebés falleció por el medicamento adulterado”, “De todas maneras se iban a morir”, “Yo no soy experta”. Ahora Franco Ovalle nombró en su remplazo a Nicolás Mohrez Muvdi. Ojalá Mohrez entienda que tiene una labor especial: ayudar a esclarecer la extraña muerte de los neonatos

2. El negocio.

Los Arce (Jaime y Carlos) son unos empresarios de la salud, sí, en este país la salud es menos un derecho esencial que un negocio. Los tentáculos de los Arce llegan a la mayoría de las clínicas de la ciudad: Santa Isabel, Médicos, Valledupar, Alta Complejidad del Caribe y, por supuesto, la tal Laura Daniela. Algunos médicos que han trabajado en sus empresas, dicen que ellos son mala paga, tramposos. Sin embargo, Jaime anda muy tranquilamente en su Ferrari, su Porsche o su Mustang, mientras que Carlos recibió en el 2015 el premio como empresario del año por parte de la Cámara de Comercio de Valledupar. Obvio, son negociantes, negociantes de raca mandaca, incapaces de promover la compra de medicamentos adulterados.

3. El silencio.

Ante la dolorosa noticia del fallecimiento de 16 neonatos entre junio de 2016 y enero de 2017, la clase dirigente del Cesar, en términos generales, ha reaccionado de forma fría, insípida. Franco Ovalle y Tuto Uhía han sido poco contundentes frente a la tragedia, les ha faltado más determinación a la hora de exigirle un mejor servicio de salud a empresas como la Clínica Laura Daniela. Los parlamentarios han estado más silenciosos que un mudo cuando no quiere hablar: muchachos, ojalá abordarán este tema con fervor, sí, con el mismo fervor con que lucharon heroicamente contra Electricaribe. Animo, no le paren bolas a los cuentos, no importa que digan que solo asumen esta causa noble porque se avecinan las elecciones.

4.  Los miserables.

La vida (así como la libertad) es lo más hermoso y relevante que tiene el ser humano. Duele ver cómo muchos empresarios ultrajan la dignidad de los enfermos, cómo tiran la ciencia a un lado para hacerle honor a la extravagancia. Mientras unas madres lloran a sus bebés muertos y varios médicos y enfermeras reclaman que se les pague puntualmente, cierto comerciante de la salud compra tres viviendas en un conjunto cerrado de estrato alto y las transforma, sin cambiarles la fachada, en una sola casa.

Es tiempo de exigir respeto por la vida. La gente y la clase política debemos hablar con hechos (marchas, denuncias, debates), debemos rehusarnos a morir por la dejadez empresarial. Al menos que las ganas de vivir nos unan, las clínicas tienen que ser espacios de esperanza, no infiernos que anticipan la muerte.

Twitter: ccsilva86

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Una charla ante el espejo

Por Carlos César Silva.

—Silva, abordemos el tema desde la génesis. Según la Constitución Política de 1991: ¿Cuál es el modelo de estado de Colombia?

  —Bueno, primero quiero darte gracias por promover esta conversación que me resulta menos trascendental que interesante. Luego paso a responderte: Estado Social y Democrático de Derecho.

—jajaja y que menos trascendental que interesante. Déjate de cuentos y dime más bien: ¿En qué consiste eso de Estado Social y Democrático de Derecho?

—Es aquel que no solo garantiza las libertades esenciales de los individuos, sino que también pretende contrarrestar las desigualdades sociales y económicas, ofreciendo oportunidades para que cada quien desarrolle sus aptitudes y supere sus necesidades materiales. Su naturaleza es antropocentrista, la estructura de poder y las normas deben estar al servicio del ser humano.

—Suena muy bonito: ¿Quién inventó eso?

—Sí, suena muy bonito, pero es mejor verlo convertido en realidad… Surgió en Alemania, en la posguerra europea, como una forma de organización estatal que buscaba corregir las limitaciones del Estado de Derecho. La expansión de las ideas socialistas, acompañadas de reacciones de corte igualitario dentro de las doctrinas liberales y conservadoras, fueron esenciales para su concepción. Fíjate, procede de una mezcla de ideas, de la búsqueda de un equilibrio. Herman Heller es uno de sus primeros teóricos.

—¿Cuáles son sus pilares fundamentales?

—La dignidad humana, el trabajo como fuente de toda riqueza, la solidaridad y la equidad. Eso se traduce en medidas a favor de grupos marginados, apoyo a los desempleados, mejoramiento de la calidad de vida de quienes tienen unos menores ingresos y protección a la mujer embarazada, a los niños, a los adolescentes, a las personas de la tercera edad, a los discapacitados, a los pensionados, a las víctimas de la violencia y a los enfermos.

—¿Qué modelo económico acoge este tipo de estado?

—Economía Social de Mercado, el cual promueve a la empresa como motor de desarrollo social, resguarda la propiedad privada, garantiza la libre competencia y obliga al estado a corregir las fallas del mercado: el estado no está mutilado, pero tampoco es un pulpo en el manejo de la economía.

—Viejo, analizando bien la cosa, yo siento que tú estás hablando de Noruega o de Finlandia, pero no de Colombia.

—jajaja, tú eres jodido… Con la Constitución Política de 1991, Colombia pasó de ser un Estado de Derecho a ser un Estado Social de Derecho, esto se consagró como un propósito, como un sueño que debíamos transformar poco a poco en una realidad. No obstante, después de veintiséis años, los hechos nos muestran que no se han dado los pasos suficientes hacia la realización de este fin, con los dedos de una mano se pueden contar los avances. Parece que los políticos y, sobre todo, la sociedad, no se han creído el cuento o, peor aún, lo desconocen o lo rechazan. Por ejemplo, hablar en este país del mínimo vital, principio esencial de la formula política y jurídica en cuestión, el cual se refiere a la satisfacción de las necesidades mínimas de las personas (comida, vestuario, salud, educación, vivienda, recreación), todavía resulta para muchos sectores sociales una utopía.

—Disculpa que me salga un poco del tema, pero hace rato tengo una enorme duda: ¿Tú eres de derecha o de izquierda?

—No te sales del tema, porque mi respuesta es esta: soy un defensor Estado Social y Democrático de Derecho.

 

Twitter: ccsilva86

 

 

 

 

 

 

 

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