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OPINIÓN (14)

Uribismo sin Uribe

Confieso que escribo este artículo con entusiasmo, sin embargo aunque esta es una columna de opinión que no compromete a nadie, trataré de ser objetivo.

¿Se cansó el senador Uribe de ser la locomotora que reparte curules gratis a sus amigos en el congreso de la república?

Para nada.

Si algo hay que reconocerle a este animal político es que de eso sabe mucho…

Abrió la lista a Senado y va a perder senadores, eso es casi seguro, pero va a hacer contar a cada uribista en su patio: Una jugada maestra.  De lo que haga Uribe en los próximos días se verá cuál es su verdadera intención ulterior. Si deja la lista abierta en el mismo orden que está hoy, con el gastado argumento de que quién tiene la credencial debe estar en el orden de elegibilidad,  el hombre mata varios pájaros de un solo tiro: Los va a jalonar desde su primer lugar en la lista, porque no hay duda de que él alcanzará de lejos el umbral y se divertirá viendo como la cifra repartidora que alcanzará en toda la república le basta y le sobra para conseguir  de nuevo unos 15 o 16 senadorcitos mientras pone  –Por fin- a trabajar a los uribistas ad lateres

¿Quién gana en esta ecuación?

Uribe, desde luego, y sus amigos más queridos, que llegarán nuevamente al senado impulsados por la fuerza del propio Uribe, pero esta vez con la condición de que pondrá a buscar votos en las regiones a todos los que hasta el día de hoy han vivido de su sombra: Magistral!

Eso le dará un saldo político inédito en Colombia: El sacará una votación tan alta que jamás será igualada en el país indudablemente,  y con eso obligará a los textos de historia del futuro a registrarlo contra el olvido que será; además de eso, abaratará sus costos de campaña, no tendrá que moverse de su casa y fuera de eso, contará tanto a los que ama como a los que no; probará que sigue siendo una fuerza política que hay que respetar  y dejará claro a su bancada que sin atisbos de duda, el que manda es él, porque si alguien sabe bien que sin Uribe no hay Uribismo, es Uribe…

Así, por lo menos en el Cesar, ha demostrado que es un ajedrecista de muchos quilates…

Solo en Valledupar, la familia Araújo se benefició con un Ministerio de la Cultura, una cancillería, y dos procuradurías generales, entre otras cosas; el médico Faruk Urrutia pasó por la vice  presidencia de la IPS del extinto Seguro Social, gerencia de la San Pedro Claver en Bogotá, embajador en algún país asiático que ahora no recuerdo y senado de la república; mi amigo Pedro Norberto Castro Araújo, fue cónsul en un país europeo, que ahora tampoco recuerdo. Ah!  Y hay una Callita Daza (No sé su nombre real) que fue cónsul en Estados Unidos…

Y quien sabe cuántas otras cosas que solo Uribe sabe…

Y ninguno de ellos ha podido demostrar que tiene votos, porque Álvaro Araújo Castro, que es el único miembro de estos  clanes que tuvo credencial en el congreso, jamás votó con Uribe.

Pero bueno, mis respetos para el senador uribista Alfredo Ramos Maya, y como sé muy bien que nadie sabe quién es él, se los recuerdo: Hijo del cuestionado, investigado y capturado ex gobernador de Antioquia y esposo de la mujer que casi hace parar un avión porque ella no se podía sentar con ex guerrilleros, bien, ese fue el que hizo la más inteligente de todas…

Trinó que en lista abierta él no podía éticamente (Aquí uno no sabe si reír o aplaudir) competirle votos a Uribe!!!

Eso se llama saber cómo le entra el agua al coco!

Queda como el adalid de la lealtad y no se deja contar: De ganar la coalición de derecha, ya este es ministro.

Pero por aquí no funcionó la cosa.

Jaime González,  que bajo la bandera de Cambio Radical alcanzó 43 mil votos en su aspiración a la alcaldía de Valledupar, abjura de su partido y con carnet a bordo, entregado por Uribe en persona, pasa a aspirar a la Cámara de Representantes por el Centro Democrático y sus votos serían el argumento para que su primo Sergio Araújo Castro en un renglón de los primeros 20 con lista cerrada, le regresara la credencial de senado a su casa política…

Y Uribe, de quién se puede esperar cualquier cosa que no sea un gesto de nobleza, en un pase de prestidigitador, abre la lista de Senado, se ríe con sus verdaderos amigos en la intimidad, de los ingenuos que se preinscribieron porque le creyeron que iba en el renglón 25, se pone de primero y así no solo se asegura con una votación elevadísima, sino que le garantiza a los bien amados Jose Obdulios, Rangeles, Valencias  y Cabales su permanencia en el congreso y obliga a los que creyeron que ya eran senadores a buscarle votos…

Eso sí, con un mensaje más claro que el agua limpia, y es que ninguno de ellos llegará al umbral que él se propone elevar a su máxima potencia in pectore. Solo será él y su cifra repartidora, eso es genial…

Con eso no pierde por ningún lado, arrodilla a su bancada (Continúa arrodillada, diría yo) le baja los humos a un  buen grupo de uribistas regionales al obligarlos a contarse, y queda como un temible adversario de quién quiera que sea el próximo presidente, de centro, izquierda o derecha, porque él sabe muy bien por quién es que van a votar  –Y él lo que quiere es  votación de presidente-

Desde luego, eso es un suicidio político para su partido, porque también será la prueba de que el uribismo desaparece con Uribe…

¿Le importa eso a él?

Un comino.

Tiene 65 años, cuando se termine el período tendrá casi 70, el león está viejo, cansado y sabe que va a morir. Ya el hizo lo suyo y por lo menos tres de las generaciones que le siguen en su árbol genealógico no tendrán nada de qué preocuparse…

Los que sí tienen que empezar a preocuparse son esos vampiritos que han chupado la sangre capilar del país a la sombra del mesías, porque como diría Arya Stark en Game of Thrones, el norte recuerda

Y este país está empezando a recordar…

Vamos a presenciar cuanto mide el uribismo sin Uribe porque esta vez ellos no cuentan con él, esta vez él va a contarlos a ellos.

La orden es que se cuenten y eso promete ser todo un espectáculo del absurdo político, de emperadores desnudos, porque por lo menos aquí en el Cesar todos sabemos que ellos, votos no tienen y si el Cesar no es una isla, este mensaje es nacional…

Remember Yopal.

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Los días de opinión

Por Carlos César Silva.

Para escribir una columna semanal, se necesita perseverancia, creatividad y malicia indígena: observar con suspicacia la realidad. Además, hay que comprender que la celeridad es enemiga del rigor: el verdadero desafío que tiene un columnista no es soltar opiniones a cada rato, sino encontrar un equilibrio entre el tiempo para entregar el texto, el contenido y la forma de transmitir el mensaje.

Durante dos años, usé este espacio para expresar mi visión sobre el país, el Cesar y Valledupar. Más allá de los errores que pude haber cometido, siempre traté de ser sincero con los lectores y con mi filosofía de vida: no, no me gusta dormir con el fantasma de la angustia y la mentira susurrándome al oído. Sé que la opinión es un oficio que se funda en la subjetividad y la franqueza. Aunque quise ser ecuánime y responsable, no dejé a un lado la irreverencia.

Exploré varias formas literarias: el ensayo, la crónica, la entrevista, el diálogo y la reseña. Mis temas fueron diversos, específicos y constantes. Escribí sobre cine, literatura y personajes dramáticos. Esas eran las columnas que más dificultades me producían, pero las trabajé con mucho fervor, sentía que caminaba por mi verdadero laberinto. También hablé sobre derecho, ahí mi intención era puramente académica y didáctica. Ahora pienso que eran artículos dedicados a mis estudiantes: quizás fui algo egoísta con los demás lectores.

Aunque los escribía con una seguridad y una dedicación portentosas, admito que mis escritos sobre política eran los que menos me gustaban. Claro, quienes me conocen saben que me apasiona el debate de ideas, pero nunca pretendí usar mis columnas para convertirme en eso que llaman: “líder de opinión”, pues solo buscaba expresar mis pensamientos y mis sentimientos. Amigos, realmente solo anhelo ser un forjador de historias, un inventor de tiempos, espacios y personajes.

Luego de varios días de reflexión, tomé la decisiónde retirarmede la opinión semanal. Asuntos profesionales, académicos y, sobre todo, literarios, me conducen a hacerlo. Lastimosamente, el tiempo no alcanza para tanto. Amigos, ahora pienso escribir más, me voy a dedicar de forma exclusiva a la crónica, a la reseña, al cuento y algún día aspiro arribar a la novela: el género de Albert Camus, Thomas Pynchon y Milan Kundera. Para esto necesito más serenidad, más calma.

Bueno, si lo permiten los medios que me han apoyado, seguiré colaborando mensual o bimensualmente, a través de crónicas sobre personajes que me resulten impactantes y reseñas sobre libros y películas. Gracias infinitas a mis tres casas: El Pilón (Ana María Ferrer), Cacica Stereo (Andrés Molina Araújo) y Panorama Cultural (Johari Gautier). Gracias a quienes leyeron mis columnas y, en especial, a quienes las criticaron, ya que me condujeron a la reflexión, al autoanálisis. Amigos, para un intento de escritor como yo resulta más trascedente la crítica que el elogio, aunque a veces en público o en privado me las tire de terco.

Un abrazo literario lleno de nostalgia.

Twitter: ccsilva86

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Apuntes sobre la JEP: del debate a la restauración

Por Carlos César Silva

1. Introducción.

Sin duda alguna, el componente más polémico del Acuerdo de La Habana es la Jurisdicción Especial para la Paz, pues desde el punto de vista jurídico y político, ha generado unas discusiones constructivas, pero también tramposas y viscerales: la incertidumbre ha eclipsado a la confianza. Aunque se trata de un tema complejo, ha absorbido la atención de muchos colombianos del común. Claro, hablar sobre la forma como serán juzgados quienes cometieron crímenes atroces, durante más de cincuenta años de conflicto armado, aviva sufrimientos, pasiones y odios.

Precisamente, el objetivo fundamental de este artículo es exponer la esencia restauradora de la JEP, pero también presentar algunas dudas que existen entorno a su implementación. En efecto, a continuación, se abordarán los siguientes puntos: el modelo de justicia de la JEP, los casos que conocerá, los tipos de sanciones que impondrá y los ajustes que le hizo la Corte Constitucional.      

2. El modelo de justicia.

La JEP se fundamenta en dos modelos de justicia que han sido reconocidos y desarrollados por la doctrina penal: restaurativa y retributiva. La primera pretende, esencialmente, que los victimarios reparen el daño que ocasionaron a las víctimas: resarcir es más importante que castigar (penas propias y alternativas). La segunda tiene como objetivo primordial imponer un castigo: se preocupa más por la sanción del victimario que por reparar a las víctimas (penas ordinarias).

A partir de estos dos modelos de justicia, la JEP expone unos elementos que buscan contrarrestar a la impunidad: verdad, reparación a las víctimas, garantías de no repetición, declaración judicial de responsabilidad, sanciones concretas y no hay amnistías ni indultos para quienes cometieron delitos de lesa humanidad. De modo que, aunque un amplio sector del país quiere penas más severas para quienes eran miembros de las FARC-EP, la JEP fue diseñada bajo los parámetros de la doctrina penal y del derecho internacional.

3. La competencia.

La JEP tendrá competencia respecto de conductas cometidas en el contexto del conflicto armado, antes de la firma del Acuerdo. Se ocupará básicamente de los delitos no amnistiables ni indultables, como los de lesa humanidad: el genocidio, la toma de rehenes, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, la desaparición forzada, el acceso carnal violento, la sustracción de menores y el desplazamiento forzado.

Ante la JEP acudirán los desmovilizados de las FARC-EP y los miembros de la fuerza pública (Policía y Ejército) que cometieron delitos de lesa humanidad en el marco del conflicto. Los civiles (empresarios) y los agentes del Estado no miembros de la fuerza pública (gobernadores, alcaldes, concejales, diputados), solo asistirán a esta instancia voluntariamente. Asimismo, se respetará el fuero constitucional del Presidente o de los expresidentes de la República, cualquier información que surja en contra de ellos se remitirá a la Comisión de Acusaciones del Congreso.

Dada la naturaleza transicional de la JEP, la prórroga para su existencia solo podrá realizarse por una vez (por 5 años), así que su vigencia no será superior a 20 años.

4. Las sanciones.

Cuando se plantea un modelo de justicia con penas precisas no es correcto hablar de impunidad. En el caso de la JEP, hay tres tipos de sanciones que buscan garantizar verdad, justicia, reparación y no repetición. Primero están las propias: se impondrán a quienes acepten verdad exhaustiva, detallada y plena ante la Sala de Reconocimiento. Tienen una función reparadora, englobarán restricciones efectivas de la libertad de residencia y movimiento de 5 a 8 años (no cárcel), condiciones que tendrán supervisión.

Luego están las sanciones alternativas: se impondrán a quienes reconozcan verdad y responsabilidad en la Sección de Primera Instancia. Mejor dicho, aplicarán para quienes no digan la verdad en la Sala de Reconocimiento: estipulan una pena de cárcel de 5 a 8 años. Finalmente, están las ordinarias: se aplicarán a quienes no reconozcan responsabilidad durante el proceso: tendrán las funciones establecidas en el Código Penal y las penas serán de 15 a 20 años de cárcel.

De manera que las penas propias y las alternativas son una expresión de la justicia restaurativa, mientras que las ordinarias son una manifestación de la justicia retributiva. En este sistema mixto se premiará la verdad, quien se rehúse a confesar sus crímenes, podrá ir a la cárcel, sí, recibirá una condena hasta de 20 años.

5. Ajustes de la Corte Constitucional.

El pasado 17 de noviembre la Corte Constitucional se pronunció sobre el Acto Legislativo 01 de 2017 -que creó la JEP-, declarándolo exequible con excepción de ciertos apartes normativos. La Corte determinó, entre otros asuntos, lo siguiente:

  • Sobre los delitos de ejecución permanente, cuando la JEP determine que se han incumplido las condiciones propias del sistema, el proceso será remitido a la jurisdicción ordinaria.
  • Se respetará el fuero especial del Presidente o de los expresidentes.
  • La Procuraduría podrá participar con autonomía en las audiencias de la JEP.
  • La Corte conocerá sobre las tutelas contra las sentencias de la JEP.
  • Los terceros civiles (empresarios), no serán obligados a concurrir a la

JEP, sino que lo harán de manera voluntaria, al igual que los agentes del Estado que no sean combatientes (gobernadores, alcaldes). 

  • Los ex guerrilleros de las FARC-EP podrán aspirar a cargos públicos, pero tendrán que presentarse ante la JEP y cumplir con el régimen de condicionalidades: dejación de las armas, aportar la verdad, garantizar la no repetición y reparación. Esto será de forma simultánea, no habrá inhabilidades.
  • Basado en el régimen de sanciones (propias, alternativas, ordinarias), la JEP determinará la compatibilidad con la participación en política: será posible, en principio, cumplir la sanción y hacer política al mismo tiempo. No obstante, por ejemplo, los ex integrantes de las FARC-EP que reciban penas alternativas y ordinarias, como estarán recluidos en un centro penitenciario, no podrán seguir participando en los espacios democráticos.

6. Participación en política.

Lo más justo es que los desmovilizados de las FARC-EP rindan cuentas a la JEP, antes de postularse a cargos públicos. Sin embargo, la naturaleza política del Acuerdo de La Habana consagra que podrán hacer las dos cosas al mismo tiempo, al menos en principio. En ese sentido, la Corte señaló en su fallo -como se dijo- que no habrá inhabilidades, pero que podrán surgir incompatibilidades al momento que se impongan las sanciones (alternativas y ordinarias). Es decir, los ex miembros de las FARC-EP pueden recibir condenas que les impida seguir haciendo política, una vez entren al juego democrático.

7. Conclusiones.

Sí, la JEP ha recibido muchas críticas: los ex guerrilleros merecen penas más severas, no es justo que Timochenko pueda aspirar a la presidencia antes de pasar por la JEP, a los miembros de la fuerza pública debe juzgarlo un organismo distinto,  la responsabilidad del mando resulta incompatible con el derecho internacional, los magistrados tienen sesgo ideológico, es una justicia creada por la FARC-EP.

Aun así, razón tiene el profesor Rodrigo Uprimny cuando señala: “Está claro que el acuerdo de la JEP dista de ser perfecto, pero ninguna justicia transicional lo es, pues en condiciones muy difíciles busca una armonización difícil, casi imposible, entre los imperativos de la justicia y las necesidades de la paz negociada”. Más allá de cualquier controversia, la JEP tiene unos puntos cardinales definidos, que incluso fueron mejorados por la Corte Constitucional: satisfacer el derecho de las víctimas a la justicia, ofrecer verdad a la sociedad colombiana, contribuir a la reparación de las víctimas, luchar contra la impunidad a través de sanciones concretas y conseguir una paz estable y duradera. 

El fallo de la Corte llenó vacíos y resolvió dudas, es hora de pasar del debate a la restauración. 

Twitter: ccsilva86 

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Un caos al estilo Kafka

Por Carlos César Silva

Sí, la UPC huele a caos. Su inestabilidad jurídica está produciendo una crisis directiva y económica. El Consejo de Estado hace poco anuló la elección de Carlos Oñate como rector, Enrique Meza, su remplazo, ya está tambaleando gracias a una acción de repetición y el presupuesto tiene una vena rota: las millonarias demandas laborales por despidos injutificados. La desidia, la indolencia y la arbitrariedad están  ahorcando al alma mater. Duele admitirlo, pero es la realidad: las cosas van de mal en peor.  

Hace unos días se presentó una controversia jurídica -a su vez política- que puede acarrearle a la UPC nuevos prejuicios administrativos y tal vez financieros. A través de la Resolución 2783 del 24 de octubre de 2017, Enrique Meza terminó con la comisión que Jaime Maestre desempeñaba en el cargo de Decano de la Facultad de Ciencias Básicas y de Educación. En consecuencia, Maestre -por una orden del mismo Meza- no siguió fungiendo como representante de las Directivas Académicas ante el Consejo Superior Universitario.

El rector cimentó su decisión conforme a lo establecido en el Acuerdo 023 de 2014, que manifiesta que los empleos del nivel directivo son de libre nombramiento y remoción. Sin embargo, Maestre -como se dijo- era también representante de las Directivas Académicas en el CSU y en el acuerdo 011 de 2005 se limita la capacidad de desvinculación que tiene el rector para estos casos, reservándole únicamente la facultad de trasladar o reubicar al funcionario dentro de las Directivas Académicas: se trata de una especie de “fuero especial”.

No obstante, Meza, en las consideraciones de la Resolución 2783, indicó que el Acuerdo 023, derogó los acuerdos 011 del 2005 y 014 de 2009 (este último dice que el “fuero” solo aplica para el titular de la representación, no para los suplentes), lo cual no tiene fundamento jurídico. Del contenido del Acuerdo 023, no se evidencia una derogatoria expresa, pues no es incompatible con los acuerdos 011 y 014, toda vez que no regula las mismas materias: aquel no comprende de manera integral la composición, elección y permanencia de los integrantes del CSU, así que no puede dejar sin efectos las normas sobre el particular.

Por otro lado, Maestre estaba cumpliendo una comisión en la decanatura, ya que está vinculado a la universidad como profesor de planta, más no -estrictamente- bajo la figura de libre nombramiento y remoción, lo que hace intuir que no se afectó, así lo dijo Meza, la establidad laboral del funcionario al momento de ser retirado del cargo de decano. Sin embargo, el verdadero espíritu de la norma busca proteger un hecho concreto: la escogencia y permanecia democrática del directivo en el CSU.

De manera que Meza no tenía la facultad de remover del cargo al ex decano, a menos que lo trasladara o reubicara en otro puesto del mismo nivel, pues Maestre tenía un “fuero especial” por ser el representante de las Directivas Académicas. Este es un nuevo embrollo legal que sufre la UPC, cuyo destino parece ser el desorden, la anarquía. El rector está haciéndole honor a su franqueza celestial, está llevando a cabo su principal objetivo: enredar los procesos y espacios democráticos que tiene la universidad, para acumular un capital burocrático que le permita cumplir con sus obligaciones políticas.

El proposito de este texto no es defender de forma ciega y estupida a nadie, sino esbozar -precisamente- la inconformidad que despierta la jauría de politiqueros que está carcomiendo con su codicia, su apatía y su inagotable sed de venganza a la universidad, que requiere de guías que tengan un autentico espíritu académico y científico. Así es: la UPC sufre un caos jurídico al estilo de El proceso Kafka.

Twitter: ccsilva86

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Silvestre Dangond es el ‘rey Midas’ del vallenato

Hay algo que los demás cantantes de la música vallenata no vieron y que Silvestre Dangond supo interpretar; más allá del talento, el talante y las ganas se esconden los chispazos de la magia, que no es conducto de la suerte, sino de leer afinadamente los tiempos.

No me refiero exclusivamente a la estructura musical, pero sí a hacerse artista, a una imagen que atraiga y que prometa catapultar. Ese es el mejor secreto de Dangond.

Como el personaje de la mitología griega, Silvestre ‘convierte en oro’ todo lo que a sus manos llega. Es suficiente tomar como ejemplo su más reciente colaboración con los venezolanos de la agrupación San Luis, que en su canal oficial de YouTube cuenta con más de 2 millones 753 mil visitas para la canción ‘Como Yo’ y eso que ellos tienen menos de 300 mil suscriptores en esa red social, y eso que el video fue colgado el 10 de noviembre y a esta altura ya es el primero en “videos del momento”.

Dije una palabra clave y ya usted, apreciado lector, la habrá detectado: Colaboración. Este compositor, cantante, arreglista, bailador, presentador de televisión y urumitero de nacimiento ha sabido lidiar con sus colegas del vallenato y de otros géneros; nunca pensó en darles una trompada en la cara y privarlos, por el contrario supo que si se viajaba acompañado llegaría más lejos. A la memoria traigo dúos con Nicky Jam, Thalia, Pasabordo, Gusi, Lucas Arnau, ‘Poncho’ Zuleta y hasta con ‘Pepito’ Gutiérrez, todos cuanto cantó los convirtió en éxitos en Valledupar, el Caribe, Colombia, América y hasta en Europa lo escucharon.

Recordemos juntos cuando presentó ‘Un minuto para ganar’, las temporadas de ‘A otro nivel’ y hasta los videos en redes sociales con sus hijos y esposa, todo eso suma en la balanza del triunfo.

Al igual que el rey Midas, Silvestre Dangond sabe guardar las relaciones con el extranjero, desde un ‘reino’ forjado a pulso y con el que llama la atención de otros ‘reyes’, lo que servirá para perpetuarse en la historia no solo del vallenato, sino en general de la música y muestra de ello es la portada reciente de la revista Esquire, que destaca la sofisticación del hombre moderno y su camino hacia el futuro.

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El espejo de las frustraciones

Después de haber terminado con el conflicto armado, a través de un acuerdo de paz que cautivó al Comité Nobel Noruego, el país está divagando en un laberinto de infortunios: se atrancó el crecimiento económico, las desigualdades sociales no dejan de aumentar, el crimen luce imparable, la justicia está politizada y los partidos políticos son unas sectas en donde reina la mediocridad, la corrupción y el enojo.

El ego transformó una esperanza en un desconcierto. Hoy los líderes políticos usan la estigmatización y el miedo como sus principales armas. Sus discursos solo buscan destruir al otro, no hay consenso. Para ellos solo existen dos posibilidades: estás en la derecha o estás en la izquierda. No valoran la diversidad de ideologías, de sueños. Están coartando la capacidad crítica, pues muchas personas temen ser encasilladas en algo que no son, así que prefieren guardar silencio.

La sensatez perdió valor, ahora las emociones y las mentiras nutren el debate público. Los actores políticos siempre están buscando revolver el río para pescar el poder, para alimentar su “yo”. La extrema derecha considera a todo adversario, así sea alguien moderado, un comunista empedernido. Además, convirtió a la guerrilla, ya desmovilizada y transformada en partido político, en un símbolo para intimidar y encasillar a sus otros rivales. No querían tener un competidor elegible, pero al final lo único que consiguieron fue fortalecer al otro extremo.

Al comenzar la implementación del acuerdo de paz, la derecha usó la injuria y la calumnia para vencer al centro. Sí, insistió en la idea de seguir metiendo miedo con el comunismo, logrando deslucir a los moderados y fortalecer a los radicales (a ellos y a los del otro lado). Así que sobrevino un efecto mariposa: ¡el anticomunismo solo sirvió para conducir a los ex guerrilleros a la presidencia! Ahora el país vive su propia patria boba, la venganza política es el pan de cada día, las injusticias sociales arrasan con las esperanzas y las pandillas dominan amplios territorios.

No, no estoy hablando de Colombia, sino de El Salvador, que veinticinco años después de haber culminado con una dolorosa guerra civil (a través de los Acuerdos de Chapultepec), hoy está sudando odio, avaricia, crimen, pobreza y hambre. Miren, el enfrentamiento intenso entre los partidos ARENA (derecha) y FMLN (ex guerrilla), hizo que los movimientos de centro perdieran adeptos, opción de poder. De manera que ahora el equilibrio y la prudencia no tienen vigor, mientras que el radicalismo es el fuego de moda, el lenguaje que se utiliza para neutralizar a los otros.

Claro, Colombia está corriendo el mismo riesgo que El Salvador, una derecha radical está desprestigiando a los moderados, haciéndolos ver como candidatos de las Farc: blanco o negro, amor u odio. Hay que abrir los ojos, este país no va hacia la venezolanización, sino hacia la salvadoreñización. El pueblo tiene que comenzar a mirar más hacia el centro (el auténtico centro), ya que los extremos, aunque tienen derecho a jugar, están empeñados en incendiar al país con una narrativa repleta de rencor, de mentira.

Nota: Escribí este artículo a partir del ensayo Del miedo a la ingobernabilidad: La salvadoreñización de Colombia, cuyo autor es Joaquín Villalobos. El análisis fue publicado en agosto DE 2017 con el apoyo de la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

@ccsilva86

Por Carlos César Silva

 

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UPC: ¿Rector sin corrector?

Por José Luis Bustos

En la Universidad Popular del Cesar, nuestra única casa de estudios de carácter público y de categoría nacional, están pasando cosas y no son buenas.

Hace algo así como un mes, el rector fue removido de su cargo por sentencia judicial y tomó posesión un nuevo miembro de la comunidad universitaria, quién desde ese mismo momento empezó a dar muestras claras  de que lo único predecible en esta nueva administración será justamente lo imprevisto, la declaración intempestiva y las decisiones  atrabiliarias.

De entrada, el nuevo rector anunció sin sonrojarse que se había valido de contactos políticos para llegar a la rectoría, concretamente con la casa Gnecco y el partido de la U. Esa declaración dejó un sinsabor en el ambiente, porque lo último que se espera de una casa de estudios es precisamente que se ponga al servicio de los políticos, ya que su función natural es producir conocimientos, no servir de estanque electoral para la pesca de votos. Aquí el rector se puso en evidencia muy a su estilo: De frente.

El nuevo rector, al dar esas desafortunadas declaraciones dejó muy claro que no llegó a la rectoría por servicios prestados a la Casa de Estudios, sino para prestar servicios a la Casa Gnecco y al Partido de la U. Ni más ni menos…

De inmediato,  despide al jefe de planeación de la universidad, y no es que no pueda trabajar con personas de su confianza, sino que la sacada del funcionario fue completamente irregular, porque viola los estatutos de la misma universidad que establecen que ese y otros cargos de responsabilidad deben ser promovidos o removidos previo concepto del Consejo Superior y eso, simplemente no se hizo.

En psicopatología para establecer la esquizofrenia, se observa como característica la Conducta Bizarra que es aquella que se emite sin cálculo de consecuencias, concepto completamente aplicable a la administración pública: si un administrador toma decisiones unilaterales e inopinadas, debe tener claro que eso tendrá consecuencias, negativas o positivas, pero de que las tendrá, las tendrá y en la UPC ha habido una seguidilla de rectores que terminan haciéndola perder pleitos por cuenta de estas arbitrariedades que suman hasta hoy más de $14 mil millones y después son demandados por la misma en acción de repetición, palabra interesante que revisaremos más adelante, pero que nunca le pagan a la universidad…

¿Puede alguien  ser el representante legal de una empresa que lo tiene bajo demanda? ¿Me demando, me defiendo, me absuelvo y/o me condeno?

Eso no es serio, pero esto es Valledupar y aquí cualquier cosa parece posible…

Y sí, lo fue.

Entre las cosas más bizarras de esta nueva era es que el rector designado está demandado por la misma universidad por acción de repetición (Ver copia del radicado) en el Cesar nadamos en el surrealismo. En el concepto del Procurador delegado ante la Corte Suprema, el hombre expresa su asombro porque el representante legal de la UPC es el demandante, y el demandado es al tiempo, el mismísimo rector, su representante legal. Alucinante.

El nuevo rector de manera sorpresiva, declaró tajantemente el siniestro de un contrato que se celebraría con una empresa local, sin un átimo de intención conciliadora.

Pues bien: Siniestrar un contrato implica para el contratista una serie de consecuencias que van desde lo disciplinario hasta lo penal, pasando por lo fiscal.

¿Que se hizo mal, aparte de absolutamente todo?

Para empezar, hay que decir que un siniestro debe pasar por la notificación de las partes y  aunque la disposición normativa establece que la notificación de su incumplimiento al entender por interesado solamente al contratista, no puede olvidarse que el Asegurador está íntimamente relacionado a las obligaciones que afianza, y especialmente a sus consecuencias jurídicas y económicas… A este asegurador ni por las redes le avisaron, y  todo esto rinde mérito ejecutivo.

De modo que la cosa arrancó mal, muy mal…

Cuando a una empresa le declaran el siniestro, esa declaración es también su acta de defunción, así que actuaciones como esta deben tomarse con la cabeza muy fría y calculando muy bien las consecuencias de la acción; hacer otra cosa es entrar en la locura administrativa. Desde luego, esa empresa va a demandar, va a ganar el pleito y eso le costará muchísimos millones a la universidad, es decir, a todos nosotros…

Hay más: la siniestrada es una empresa vallenata que tiene más de 24  años de existencia, que nunca ha sido investigada ni siquiera preliminarmente y este acto de siniestro conlleva la quiebra financiera de un empresario vallenato, que entre otras cosas ha dado El primer empleo a unos 85 egresados de la UPC  y que cuenta en su nómina actual  7 profesionales egresados de la misma: en otras palabras se le asestó una puñalada mortal a una empresa aliada de  la universidad, y no se está hablando de 20 pesos sino de un contrato de más de $700 millones…

La ley 30 le da funciones al Consejo Superior, que a su vez, delega un rector y le asigna sus funciones, así las cosas, el rector es un contenido y el CSU es su continente. Este rector invirtió el orden natural de las cosas y por la vía de remoción del cargo de decano que ocupaba, tumbó la silla del representante de los administrativos, que llegó allí por votos,  para promover al que le seguía en la lista. Bueno, eso tampoco lo podía hacer pero él lo hizo: Otro pleito que la UPC va a perder.

Hasta aquí solo van 4 perlas conocidas, pero en la UPC están pasando muchas cosas y las consecuencias van a ser penales, disciplinarias y fiscales. Vendrá un aguacero de demandas y la universidad las va a perder todas: ¿Cómo se hace un siniestro a partir de un concepto jurídico espurio?  Pareciera que el carné de abogado de quién asesoró esta decisión fuese una bandera pirata navegando en los mares del derecho, porque el argumento central es que la empresa no se acercó a firmar el contrato, que entre otras cosas ni siquiera parece haber sido impreso. Como si fuera poco, para el caso de la universidad esto es de locos: Entiendo que solo las entidades territoriales y las empresas que se rigen por la ley 80 pueden siniestrar un contrato: de ser así, la UPC  que se rige por la ley 30, no solo no debía, era que tampoco podía hacerlo.

El tinte de arbitrariedades que están sucediendo al interior de la universidad me hizo recordar el caso de Incitatus,   el caballo favorito de Calígula cuyo amor por su equino fue tan demencial, que no dudó en nombrarlo cónsul  de Roma, aunque Suetonio dice que quizá no fue la demencia la que lo llevó a tal exceso, sino la ironía que denotaría para la historia el desprecio de Calígula hacia las instituciones públicas del Imperio[1].

Así las cosas, la UPC pareciera estar hoy en las manos de alguien que o no hace cálculo de consecuencias para sus actos administrativos o es una persona que siente como el emperador de Roma un sarcástico desprecio hacia la institución y sus estatutos.              

La universidad va de nuevo camino a la intervención por parte del estado, no olvidemos que así la recibió el rector saliente, que aunque me parece un hombre muy tibio para las decisiones de fondo, por lo menos administró de tal manera que recuperó la autonomía de la UPC. Y ya casi que es deseable que esa intervención llegue nuevamente, porque lo que más le reconozco al rector saliente es que mantuvo la universidad fuera del alcance de la voracidad de los políticos, lo que a la larga le costó el puesto…

…Y lo que más me aterra del actual es que desde su misma posesión, se las puso a sus pies con un jugoso número que atrae más que su propio presupuesto: Más de 20.000 estudiantes, un verdadero estanque electoral.

De cualquier forma, ojalá no se le dé por nombrar de vicerrector académico a su equino favorito.

 

Twitter: @jlreales



[1] Suetonio. Las vidas de los doce césares, Calígula LV.

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La cizaña de Herbin Hoyos

Por Carlos César Silva.

El pasado 24 de octubre, nació en el Cesar -formalmente- una esperanza. Sí, como dijo el ilustre Alfonso Araújo Cotes, se trata del hecho más relevante para los cesarenses, después de la creación del Departamento, que pasó hace 50 años. El Consejo Superior Universitario, máximo órgano de la Universidad Nacional, aprobó, de manera unánime, la apertura de una nueva sucursal universitaria: la Sede de La Paz, que se situará entre los municipios de Valledupar y La Paz-Robles.

Este es un proyecto que floreció por iniciativa de la sociedad civil del Cesar y La Guajira, especialmente por el empeño de varios egresados de la UNAL que son oriundos de la región. Claro, es la ilusión de un pueblo, el camino hacia un porvenir menos desigual, inculto y violento. Aunque a veces se mostró dubitativa, así lo logró entender -incluso- la dirigencia política regional y nacional. Mejor no lo pudo decir el rector Ignacio Mantilla: “Este es un sí que reafirma el interés de dejar atrás el pasado colonial, perpetuado con ideas arraigadas de quienes afirman que las zonas andinas del país son las que dirigen la vida política, social y científica”.

Sin embargo, el periodista Herbin Hoyos, poseído por el asco que le causa el proceso de paz con las FARC, grupo guerrillero que lo mantuvo secuestrado durante un par de semanas, no valoró la buena noticia que recibió la Costa Caribe, sino que vomitó en Twitter su ira: “Sería muy bueno que la @UNColombia creara programas para apoyar a las víctimas de las FARC y NO para apoyar el proyecto político de las FARC”. Figúrense, Herbin, director del programa Las voces del secuestro y Premio Nacional de Paz, desacreditó la esperanza de una región, al sugerir que la Sede de La Paz es una plataforma para impulsar las ideas de las FARC. Sí, a eso redujo los esfuerzos de tanta gente.

Ante las afirmaciones insultantes de Herbin, resulta oportuno realizar algunas aclaraciones. Aunque el nombre de la nueva sede no solo provino de su ubicación, sino también del momento histórico que vive el país con el acuerdo de La Habana, eso no indica que la universidad va ser un instrumento político de las FARC. No, la universidad será un espacio para la investigación, el debate y la reconciliación: ese es su verdadero objetivo.

Además, Herbin, no olvides que la educación es un motor de transformación individual y colectiva: las victimas pueden hallar en ella una forma de reencontrarse con sus sueños, mientras que los victimarios una oportunidad para reincorporarse a la vida civil. Pero bueno, lo más importante es que tengas claro que la Sede de La Paz surgió sin sesgos ideológicos, sin tu antipatía: su semilla se sembró en el 2008, antes de la polarización que nos agobia.   

Miren, aquí se está anunciando la llegada de la facultad de medicina, que no existe ni en el Cesar ni en La Guajira. Será la primera vez en 150 años que la UNAL ofrezca esta carrera por fuera de la Sede de Bogotá: Herbin, ¿en serio no entiendes lo que esto significa para una región tan sufrida y atrasada?, ¿en serio pensaste, al menos un poquito, antes lanzar tu trino? Viejo, estigmatizaste a una hermosa causa, a un pueblo. Reflexiona, no te sigas dejando llevar del enojo, del egoísmo.

Twitter: ccsilva86

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El lenguaje de la polarización

Por Carlos César Silva

Amigos, Colombia se ahoga en el mar turbulento de la polarización. El miedo, el radicalismo y la estigmatización son las armas principales en el duelo político. Sí, las emociones imperan sobre la sensatez. Una ceguera -quizás como la que dibujó José Saramago- nubla nuestra prudencia y generosidad. Los temas fundamentales del país permanecen a un lado y la desinformación, que es un retoño de la trampa, forja un ambiente de desconcierto, de caos.

El país vive una división extravagante y perniciosa. El acuerdo de paz con las FARC distancia rabiosamente al pueblo, mientras que la derecha y la izquierda son panteras que se devoran en una jaula sin salida. Miren, ahí vienen unas elecciones presidenciales repletas de rencores, ofensas y mentiras. El fundamentalismo vence al pragmatismo, la cordura se convierte en un defecto y los gritos silencian el diálogo razonable. Nos estamos dejando conducir del enojo en este momento histórico, hay que recapacitar: la corrupción y el despotismo no tienen color político, pueden salir de cualquier parte.

Un lenguaje vulgar, irracional y mezquino invade las redes sociales. El debate político no se funda en los argumentos, sino en las calumnias, el matoneo y el ánimo de destruir al contrincante. Los de derecha le dicen guerrilleros a los de izquierda y los de izquierda le dicen paracos a los de derecha. Igual sucede con los del Sí y los del No. Las consignas substituyen a las propuestas y a los conceptos. No estamos pensando en el futuro del país, no estamos buscando acuerdos. Nuestras lenguas solo disparan furia, humillaciones.  

Los estigmas causan rechazo, aislamiento e incluso la muerte. Es tiempo de mirarnos de frente, de intentar reconocernos. Hay que comprender que nadie tiene la obligación de pensar como nosotros. Ya basta de ponerle una marca con malicia a la gente: izquierdista o derechista, paraco o guerrillero. Veámonos como personas que tenemos derechos y deberes, que tenemos un corazón y una historia particular: Colombia necesita renacer, necesita superar la violencia, la pobreza, la injusticia, la exclusión y la rabia.

Resulta necesario desactivar el lenguaje del rencor, del menoscabo. Hay que pensar más antes de hablar, el otro merece ser entendido. Las palabras no pueden seguir generando división, enfados y violencia. Producir temor es sencillo, reunificar un país quebrado por el resentimiento puede volverse algo utópico. Así como están las cosas, las próximas elecciones serán caóticas: aquí el triunfo político se empeña en ser más importante que el consenso, que es lo que permite de verdad reconstruir un país. Amigos, más allá de las diferencias y las inclinaciones partidistas, podemos pactar algo: no agredirnos, ni desinformar, ni desenfocar el debate de ideas. Vamos a darnos la mano y a contribuir al desarrollo de Colombia, aunque estemos en orillas distintas.  

Twitter: ccsilva86

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El pleito de las hienas

Por Carlos César Silva.

1. Durante los dos gobiernos de Juan Manuel Santos, German Vargas Lleras fue ministro del interior, ministro de vivienda y vicepresidente. Desde dichos cargos, el nieto materno del expresidente Carlos Lleras Restrepo, acumuló un poder político descomunal en todo el país, influyendo en las diferentes ramas del Estado. Aquí en la Costa Caribe, sus tentáculos han sido adorados por muchos: los Char (Atlántico), los Cotes (Magdalena), los Monsalvo Gnecco (Cesar), los Kikos (La Guajira)…

2. En un elocuente arrebato de sinceridad, Vargas Lleras reconoció que hizo campaña para su aspiración presidencial mientras estuvo en el gobierno de Santos: “…yo nunca lo oculté, nunca lo oculté”, expresó con firmeza o tal vez con enojo. No obstante, ahora Vargas Lleras toma distancia de Santos, poco le importa haber construido un capital político a costillas del nieto-sobrino del expresidente Eduardo Santos Montejo.

3.  Aunque antes del plebiscito Vargas Lleras manifestó ciertas dudas sobre el Acuerdo de Paz con las Farc, la oposición férrea que ahora exhibe contra la Jurisdicción Especial para la Paz, que es la columna vertebral de la principal obra política de Santos, no deja de resultar contradictoria, no deja de heder a oportunismo. Hasta Álvaro Uribe Vélez, que debería estar contento porque alguien muy poderoso piensa parecido a él, indicó: "Vargas Lleras pudo exigir una reforma seria al acuerdo con el terrorismo después del triunfo del No. Apoyaron desconocer el plebiscito".

4. Claro, Uribe no puede hablar demasiado sobre contradicciones. Figúrense, él, que ahora coge rabia porque Jesús Santrich visita el Congreso, señaló sobre el paso apoteósico de Salvatore Mancuso, Ramón Isaza y Ernesto Báez por el Capitolio (ninguno de los tres había sido juzgado hasta aquel momento): "Desde que haya buena fe para avanzar en un proceso, no tengo objeción a que se les den estas pruebitas de democracia. Creo que se sienten más cómodos hablando en el Congreso que en la acción violenta en la selva".

5. Además, Uribe, que se vive quejando porque Santos abusó de su buena fe, en el 2006 propuso sobre la participación en política de los guerrilleros: ““Si un acuerdo de paz exige que vayan al Congreso, eso hay que removerlo, ese obstáculo seguramente habrá que removerlo con una norma constitucional. Por ejemplo, la Ley de Justicia y Paz nunca pretendió alterar lo que hay en el ordenamiento jurídico, que prohíbe la amnistía y el indulto para los delitos atroces, seguramente en un acuerdo con las guerrillas eso habrá que llevarlo al texto constitucional…”.

6.  Al parecer las encuestas tienen desesperado a Vargas Lleras. No soporta verse en el tercer o cuarto puesto: él que tiene tanto poder, él que nació para ser presidente. Mírenlo bien, está dispuesto hacer cualquier cosa para no perder: alejarse del gobierno impopular de Santos que le soltó una chequera generosa, criticar el acuerdo de paz que produce tantas dudas, negar a Cambio Radical, su cuestionado partido, como Pedro negó a Jesús e insinuar que Sergio Fajardo, Jorge Robledo y Claudia López son cómplices de las Farc. Ahora su discurso produce miedo y rabia, sabe que en medio de la confusión es más fácil pescar el poder: ¿Será que JJ Rendón lo está asesorando?

7. La paz para Vargas Lleras no es un derecho, ni un deber, ni un fin del Estado, sino un negocio. Sí,  para muchos políticos es eso: un simple negocio. Eso explica porque Uribe se contradice, porque Santos traicionó a Uribe, porque Vargas Lleras ahora se divorcia de Santos. A estos personajes no les preocupa el bienestar del país, solo les importa alcanzar el poder. Actúan sin principios, están dispuestos a odiarse y amarse al mismo tiempo. Por eso no me extrañaría que la postura de Vargas Lleras frente al acuerdo de La Habana, sea una jugada de póker de Santos para meterle un enorme caballo de Troya a los del No.

Twitter: ccsilva86

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