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Contraloría profirió fallo contra Mauricio Galofre, por irregularidades en contrato del Cesar

Bogotá 

Mauricio Galofre Amín exdirectivo del denominado Grupo Nule, famoso por el ‘Carrusel de la Contratación’, recibió un fallo en su contra por parte de la Contraloría General de la República, al hallarse responsable de irregularidades en un contrato suscrito con la Gobernación del Cesar, durante el gobierno de Cristian Moreno Panezzo.

El proceso de responsabilidad fiscal del organismo de control fiscal le obliga al empresario de las obras a pagar la suma de $1.467 millones

Los antecedentes muestran que la Gobernación firmó con  Galofre Amín el contrato 1400 del 30 de diciembre 2009, cuando este fungía como representante legal de la Unión Temporal Sabaneta, por la suma de $4.760 millones, para pavimentar las vías Loma Sabaneta – Poponte, en el municipio de Chiriguaná; y El Barro – La Curva Agua Blanca, en el municipio de San Martín.

Las obras se debía ejecutar, con recursos de regalías, en un plazo de 180 días calendario, para lo cual se giró en calidad de anticipo el 25% del mismo, es decir $1.190 millones.

Aunque el anticipo fue pagado el 10 de marzo de 2010, con el fin de iniciar las pavimentaciones el 18 de mayo de ese año, mediante Resolución 0003405, la Gobernación decidió declarar la caducidad administrativa del contrato, en agosto de 2010, “toda vez que transcurridos más de 3 meses desde la suscripción del acta de inicio no se había ejecutado obra física alguna, en ninguno de los 2 tramos contratados, lo que correspondía a un atraso del 100% de las obras contratadas”.

El órgano de control fiscal señala que “después de múltiples suspensiones y adiciones en tiempo al contrato, el mismo se reinició el 15 de enero de 2011, pero como se pudo comprobar en visita de supervisión efectuada el 26 de febrero de 2011 no existía en los tramos contratados ni personal, ni equipos para la ejecución de las obras.  El supervisor  evidenció entonces el abandono de las mismas por parte del contratista”.

Un año después de pagado el anticipo no se había hecho nada en los tramos viales, contratados por el entonces gobernador Moreno Panezzo.  

 

El responsable

Según la Contraloría General de la República, Mauricio Galofre Amín, en su calidad de miembro y Representante Legal de la Unión Temporal Sabaneta, fue quien tuvo bajo su responsabilidad la administración de los recursos públicos que le habían sido entregados en calidad de anticipo, para la ejecución de las obras contratadas, y su incumplimiento generó el desvío y pérdida de los recursos pagados.

De acuerdo a la documentación que hace parte del Proceso de Responsabilidad Fiscal, el exdirectivo del Grupo Nule tuvo la absoluta disponibilidad de los recursos girados en la cuenta corriente de la Unión Temporal, y los gastó libremente dentro de los 17 días siguientes a la fecha del depósito, según lo evidencian los extractos bancarios expedidos por Bancolombia, sin que los recursos llegaran nunca a las obras contratadas.

Así lo pudo establecer la Contraloría, que en su fallo dispuso que Galofre Amín fue quien “como representante legal de la UT, suscribió el contrato 1400 de 2009, abrió en Bancolombia S.A., la cuenta corriente (…) a nombre de la Unión Temporal Sabaneta, a la que se desembolsaron los dineros del anticipo y posteriormente los retiró, pero no cumplió con lo pactado en el contrato, por lo que no fue amortizado y a la fecha no los ha devuelto al Departamento del Cesar.”

El máximo organismo de control fiscal afirmó igualmente que por los recursos públicos entregados como anticipo al contratista, el departamento del Cesar “no recibió contraprestación alguna, en razón a que el objeto contratado no fue ejecutado por el contratista, como tampoco fue devuelto el valor del anticipo, como consecuencia de la conducta desplegada a título de culpa grave por el señor Galofre Amín”.

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La foto del miedo

Por Carlos César Silva.

Aquí mucha gente vive con angustia. Las calles se han convertido en un nudo de temores, sospechas y furias. El prójimo inspira poca confianza, más cuando anda mal vestido y masticando chicle. Hay quienes prefieren no salir de sus casas, añoran volver a sentarse en la terraza mientras aparece la noche o amanecer recitando los versos de Escalona en una esquina. Ahora Valledupar es carcomida por la zozobra, por el crimen.

La semana pasada fue agobiante. El lunes, un tipo en una motocicleta y con revolver en mano, le robó dos iPhone al Secretario de Ambiente del Cesar, Andrés Arturo Fernández, en la puerta de la casa de sus padres, que se encuentra ubicada en el barrio Los Ángeles. El miércoles le robaron dos acordeones al músico arhuaco José Ricardo Villafañe Álvarez en el barrio Obrero e hirieron a un comensal durante un intento de atraco en un restaurante situado en la avenida Simón Bolívar con calle 39. El viernes imperó la intranquilidad, el pánico: en la tarde mataron a un operador de maquinaria pesada en el Centro y en la noche ultimaron a un comerciante en el 7 de agosto.

De acuerdo al artículo 315 de la Constitución Política de 1991, el alcalde tiene la función de “conservar el orden público en el municipio, de conformidad con la ley y las instrucciones y órdenes que reciba del presidente y del gobernador”. Además, al ser la primera autoridad de policía del municipio, “…la Policía Nacional cumplirá con prontitud y diligencia las órdenes que le imparta…”. Así que ante la situación de miedo que vive Valledupar, Tuto Uhía tiene la responsabilidad constitucional y legal de impartir disposiciones, diseñar estrategias y ofrecer herramientas para garantizar la seguridad ciudadana: el amparo de la vida, la honra y los bienes de los vallenatos dependen de su labor.

Sí, Tuto Uhía debe asumir el mando con entereza. Ya basta de fotos huecas y discursos grandilocuentes, se requieren resultados. Si la policía está fallando, las directrices y las estrategias del alcalde también. Tuto está dejando ver su impericia, su falta de autoridad y credibilidad. Es activo y entusiasta, pero anda perdido en un laberinto de imprecisiones. Necesita la ayuda de unos asesores que sepan del tema, que formulen un plan eficaz y que tengan la gallardía de decirle la verdad en la cara.

El alcalde y la policía deben trabajar de la mano. A Tuto no solo le concierne brindar herramientas físicas para neutralizar a los delincuentes (vehículos, gasolina, cámaras), sino también institucionalizar una política criminal integral: llegar a todos los rincones de la ciudad con el aparato policivo, administrativo, social y cultural del Estado. Tiene que promover labores de inteligencia que desmantelen los nichos del crimen, aumentar la operatividad en las zonas más riesgosas e instaurar una red de informantes. Asimismo, hacer presencia con puestos de salud, colegios, bibliotecas, escuelas deportivas y artísticas. Por supuesto, algunos dirán que eso suena difícil, pero: ¿Quién dijo que ser alcalde de Valledupar era un trabajo sencillo?

Bueno, aunque Tuto tiene una responsabilidad enorme, el tema de seguridad nos atañe a todos, eso también es verdad. Los ciudadanos debemos denunciar, ser más solidarios con las víctimas. El gobernador (Franco luce como una estatua ante el problema), el presidente y la rama judicial, no pueden quedarse atrás, es hora de que den la cara. Al alcalde hay que rodearlo, no podemos dejarlo solo, menos ahora que su inexperiencia ha perdido el disfraz. Claro, exijamos resultados, pero también vamos a ponernos a tono con los hechos. Hoy, la foto de Valledupar, repito, la foto de Valledupar, no las imágenes publicitarias de Tuto que circulan por ahí, muestran una realidad dolorosa: ojos con miedo.

Twitter: @ccsilva86

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