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Profetas del pasado Destacado

Por José Luis Bustos Reales

Hace 4 años, para estos meses, mi oficina se convirtió en sitio de reunión de muchos de mis amigos, convocados por la fiebre común de la política…

En ese tiempo, me atreví a pronosticar que Santos se reelegiría presidente aún después de un resultado tan aterrador para él, que después de la primera vuelta le vio el rostro a su máxima pesadilla: Uribe, en cabeza de Oscar Iván Zuluaga le acababa de sacar medio millón de votos de ventaja y como ellos mismos lo dijeran, lo iban a sacar a patadas del Palacio Presidencial. Dije que Santos se iba a recuperar y le iba a sacar por lo menos un millón de votos de ventaja en la segunda vuelta.

Mis amigos me dijeron más o menos lo que me están diciendo hoy, cuando pronostico que Germán Vargas Lleras va a llegar a la segunda vuelta y va a ser presidente…

En política lo más fácil y al tiempo lo más tonto, es ser profeta del pasado, es decir, que una vez ocurridos los hechos es muy sencillo pasar al papel del riguroso analista que tiene las explicaciones de los por qué y los para qué de lo sucedido…

En la política lo único que no se puede poner en duda es lo que ya pasó, de modo que ésta se convierte en el arte de interpretar los hechos cumplidos, y en ese terreno es tan fácil analizar, que cualquier tonto puede hacerlo y, es más, todos los tontos lo hacen.

La difícil, la de pronosticar, a riesgo de la imagen, la reputación y la credibilidad, son muy poquitos los que se arriesgan a hacerlo y yo soy uno de ellos.

Hace 4 años mis amigos, tal como hoy, dijeron que mis pronósticos eran demenciales…

Pues bien, revisemos un poco los datos:

Santos en primera vuelta hace 4 años obtuvo 3.310.794 votos, mientras Oscar Iván Zuluaga con 3.769.005, le superó por 458.211 votos.

Apocalíptico.

De esta foto, nadie apostaba un peso por un presidente con el sol a sus espaldas y enfrentado al hombre más popular de la historia reciente: Álvaro Uribe Vélez…

Además, las firmas encuestadoras del nivel nacional, en sus últimas mediciones antes de la segunda vuelta, de las 5 que publicaron, tres (Centro Nacional de Consultorías, Gallup e Ipsos – Napoleón franco) daban a Oscar Iván Zuluaga ganador en segunda vuelta, mientras que Datexco y Cifras & Conceptos daban ganador a Santos …

Mis amigos insistían en que remontar un resultado de esa magnitud en 15 días era imposible, y menos cuando yo insistía en que le sacaría una ventaja a OIZ de un millón de votos. Eso, en otras palabras, era incrementar casi un millón y medio de votos en 20 días…

Les pedí todo el tiempo que revisaran las votaciones: Santos había perdido en Bogotá, pero había ganado en toda la costa norte colombiana…

Y el punto no era ese en realidad, el punto era que la costa en la primera vuelta, sencillamente no votó.

Santos enfrentó la segunda vuelta con un revés de casi 100.000 votos en Bogotá, y una ventaja débil en la costa norte: Superó en votos a Zuluaga por 117 mil votos en Atlántico, 31.500 en Cesar, 21.280 en Bolívar, 91.600 en Córdoba, 28.700 en La Guajira, 64.00 en Magdalena y 30.689 en Sucre. Todo eso sumaba una ventaja global en la costa norte de unos 386.000 votos, que no representaban ninguna esperanza, máxime con el panorama bogotano…

Sin embargo, la segunda vuelta vino y lo que sucedió no es para creer en milagros políticos, sino para comprender cómo es que funcionan realmente nuestras elecciones…

La costa en la segunda vuelta, como por arte de magia, tuvo un despertar democrático que la llevó a triplicar su participación en la fiesta democrática en materia de votos: Atlántico se reportó esta vez con unas ventajas a favor de Santos como para comprar el baloto: 402.000 votos de diferencia a favor del presidente candidato: Cesar sumó 77.000, Bolívar 97.000, Córdoba 170.000, La Guajira 74.000, Magdalena 141.000 y Sucre 73.000. Eso, vecinos y amigos, es nada menos que 1.034.000 votos de ventaja…

Y en la Bogotá Humana, donde perdió por casi 100.000 votos, el resultado de la segunda vuelta fue que Santos pasó de menos 100 mil a una ventaja de 262.000 votos, y ya miraremos que significó eso:

En segunda vuelta todas las fuerzas de la primera que no pasan, tienden naturalmente a buscar la esquina que más se les parezca, pero eso no es todo; también están los arreglos, las conveniencias, las tradiciones, por decirlo así…

En la segunda vuelta, para no ir más lejos, entre la costa norte y Bogotá, le aportaron a Santos una ventaja de casi un millón trescientos mil votos y el resultado final, sumando y restando todo el país fue que Santos se religió con una ventaja de 911,086 votos: Si. Casi un millón de votos de ventaja…

¿Qué OIZ creció? Desde luego. Ambos crecieron, pero entre Bogotá y la costa norte le dieron a Santos una cómoda diferencia con la que nadie contaba…

¿Y ahora es diferente?

La única diferencia entre hoy y hace 4 años es que la maquinaria no se puede dar el lujo de esperar la segunda vuelta: Esto lo tienen que arreglar ya, porque esta es la elección de todos los miedos, con la salvedad de que ya no son solo los miedos de los electores los que juegan sino los de la mismísima clase política tradicional, que sabe que, en un descuido, se puede meter un Petro con un Duque, o con Vargas Lleras…

En serio, este país solo ha elegido un caudillo en su historia, y para explicarlo me apoyaré en la definición de la enciclopedia virtual que dice que: Aunque en un sentido amplio este término se utiliza para cualquier persona que haga de guía de otras en cualquier terreno, el uso le ha dado a la palabra caudillo una cierta connotación política. Por lo general se emplea como referencia a los líderes políticos de los siglos XIX y XX…

Mejor definido para donde.

Colombia eligió un caudillo del siglo XX en 2008, Álvaro Uribe Vélez, que gobernó como quiso y a sabiendas de que los votos de esa condición son difícilmente endosables, modificó la constitución para quedarse 4 años más en el poder y casi, de no ser por las cortes que ahora quiere eliminar, lo hace por un tercer período y se vio obligado a ayudar a elegir a una persona que no le inspiraba confianza…

Y con razón.

Cuando Santos dejó claro que el presidente era él, Uribe le declaró la guerra a muerte y hoy de nuevo, pero en cuerpo ajeno, vamos a elegir entre Uribe y Santos otra vez…

Solo que las cosas hoy no pintan para que nadie se ponga a esperar a ver que va a pasar en la primera vuelta: Sin eufemismos, hay que dejar claro que aquí no se está peleando una ideología ni un modelo económico: Como lo explicara taciturno y desencantado el protagonista de cien años de soledad en el acto de rendición de las guerrillas liberales de la Guerra de los mil días:

…el coronel Aureliano Buendía lo interrumpió con una señal. «No pierda el tiempo, doctor -dijo. Lo importante es que desde este momento sólo luchamos por el poder.»”

Aquí lo que está jugándose es el miedo a perder 8 años de poder que ha usado a sus anchas el gobierno de la Unidad Nacional. 8 años de ministerios, altos cargos, embajadas, consulados, 8 años de contrataciones que en últimas son el sustento mismo de ese poder…

Y lo que la amenaza uribista representa es el mismo miedo de ellos de otros 8 años sin eso, que les supo tan bien, que tanto anhelan recuperar y del que tanto guayabo sienten…

Pero también están los nuestros, solo que nuestros miedos son más simples: El castrochavismo, los rayos homosexualizadores, la ultra derecha, la venezolanización, las motosierras…

Lo que sea que les sirva para que escojamos el menor miedo, en la suma de todos nuestros miedos, pero eso, también es una falacia: esto es de matemáticas, no de electores despiertos…

En realidad, Uribe (quizá el único que tiene un miedo real, porque sabe que los expresidentes en el mundo están cayendo presos como moscas), sabe que sus 20 senadores con sus 32 cámaras, bajo el entendido que el siempre promiscuo partido conservador lo acompañe en pleno, solo logrará 35 senados y 53 cámaras, para un total de 85 credenciales del congreso a su favor, sin que se vislumbre por donde pueda arrastrar una más…

Y Vargas Lleras, es decir Santos, cuenta desde ya con 55 cámaras al sumar la U con Cambio radical y en el mismo orden 30 senados, lo que hace exactamente el mismo número de credenciales para ambos:

85 para cada uno, pero no se puede olvidar que los senados de Uribe, excluyéndolo a él, no alcanzan n i siquiera los 30,000 votos en promedio y son 19.

A la segunda vuelta van a ir las dos grandes coaliciones: Uribe – Partido Conservador y Cambio Radical – Partido de la U.

Lo que va a pasar en la segunda vuelta ya nos lo mostraron los debates: Las 35 cámaras liberales y sus 14 senados se van para donde Vargas Lleras, y si los demás de la primera vuelta dan un paso al costado, lo que no se vaya a Abstención o a Voto en Blanco, se va a donde lo que represente el freno para Uribe: Vargas Lleras.

De manera que esta especulación, que fundamento en la historia de nuestra democracia me lleva a concluir estos escenarios:

Si Petro va a la segunda vuelta, el que pase con él será el presidente, porque a nada le tiene más miedo la estructura política de este país que a un cambio del status quo: Todos se alinearán contra él.

Si Duque pasa a la segunda vuelta con Vargas Lleras, el presidente es Vargas Lleras, porque hasta los conservadores más vergonzantes se volverán cambia pieles, porque de lo que se trata es de no soltar esos incentivos que hace 8 años detentan y que saben muy bien que este Uribe siempre pendenciero y vengativo, de nuevo en el poder, de esa mazorca no les dejará ver un solo grano.

No existe cosa tal como Bloque Histórico contra el uribismo, lo que existe es una confrontación por el poder, el poder es dinero y parece que el que peor lo reparte es Uribe, eso les da miedo…

Y sí. El miedo más grande es Uribe.

Por todo.

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